Los alumnos del aula 2 han estado muy ocupados dirigiendo su propio restaurante, tomando pedidos, cocinando comidas de fantasía y sirviendo a sus amigos. A través de este juego imaginativo, practican el trabajo en equipo, la comunicación y la resolución de problemas. A algunos les encanta ser cocineros, mientras que otros disfrutan sirviendo o siendo clientes. Esta divertida actividad también fomenta el lenguaje, las habilidades socioemocionales y las primeras destrezas matemáticas. Pregúntele a su hijo cuál es su parte favorita: ¡quizá quiera abrir un restaurante en casa!








