El mes pasado, nuestros hijos quedaron cautivados por el libro El jardín de Lola. Inspirados por el amor de Lola a la jardinería, nos preguntaron con entusiasmo si podíamos crear nuestro propio jardín. Les dimos una pequeña sorpresa: detrás del colegio ya hay un jardín, ¡por el que pasan todos los días! Les picó la curiosidad y estaban impacientes por participar. Así que dimos juntos el primer paso: plantar semillas de pimiento verde para preparar nuestro propio huerto escolar. Su entusiasmo está floreciendo tanto como sus plantones.



